Salud

El dolor muscular posterior al ejercicio no se debe al ácido láctico

dolores musculares

Quienes llevan a cabo entrenamientos para perder el peso, ganar masa muscular o simplemente mantenerse en forma, suelen sentir cierto dolor posterior a la práctica de estos ejercicios, esta sensación puede ser algo incómoda para caminar o hacer otras actividades cotidianas, pero es tolerable y de forma progresiva se desaparece.

Ahora bien, siempre se decía o incluso aún muchos afirman que las razones de este dolor se deben a los depósitos de cristales de ácido láctico, los cuales se clavan en el músculo, pudiéndose comparar con pequeñas agujas.

Pero la verdadera explicación de este dolor se debe a la inflamación de las fibras musculares, ya que estas resultan rotas durante el ejercicio, como un proceso completamente normal, pues dichas fibras no pueden resistir la intensidad de cada ejercicio realizado.

¿Cuáles zonas se ven más afectadas por esta inflamación de las fibras?

Las uniones musculares y los tendones cerca de las articulaciones son las áreas que se ven más afectadas, pues allí se encuentran las fibras que tienen mayor tensión. Con respecto a la duración de este dolor y la debilidad muscular, generalmente va en un lapso entre 5 y 7 días, aunque en el tercer día se da un repentino aumento de esta sensación dolorosa.

Causas de la inflamación o dolor muscular

  • La utilización de músculos diferentes a los usados con frecuencia, es una de las principales causas.
  • El empleo de cargas elevadas durante periodos de tiempo prolongados.
  • El aumento de la intensidad del entrenamiento de manera repentina, sin previa planificación o sin intentar un avance progresivo.
  • La realización de carreras rápidas con cambios de dirección.
  • La ausencia de estiramiento previo, pues los ejercicios con este fin son de suma importancia.

¿Se puede prevenir el dolor muscular posterior al entrenamiento?

Si, esta sensación o debilidad en los músculos se puede evitar a través del seguimiento de algunas pautas muy simples y básicas, estas a continuación:

  1. Llevar a cabo ejercicios de estiramiento, tanto antes de iniciar el entrenamiento como después de este, estos contribuyen de manera importante a reducir la intensidad del dolor.
  2. Aumentar el nivel y la intensidad de los ejercicios de manera progresiva, es necesario comenzar desde los más suaves hasta llegar de a poco a los más fuertes, es así como las fibras musculares se preparan para situaciones de esfuerzo.

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